Tantinello.
Tantinello, es un caramelo.
Completo es de manzana, sabor predilecto de Ana.
Es un dulce atractivo, vestido de blanco y casi platino.
Su función no cumplió ya que Ana nunca se lo comió.
Su envoltura era fresca y por eso la niña se la dejó puesta.
Pasaron navidades y así se quedó, pero en la alacena a muchos amigos conoció.
Ninguno duradero, pues Tantinello fue el único que ahí permaneció.
Tantinello temía en perder su sabor pues pasaron 11 años hasta que alguien lo descubrió.
La mamá de Ana para Halloween la seleccionó y Tantinello emocionada el polvo se sacudió.
Pero cuando Ana de la escuela regresó encontró su viejo regalo envuelto y se emocionó.
Después de tantos años seguro que la olvidó.
— ¿Me pregunto si me hará daño pues tiene ya dos lustros y un año?- Ana se cuestionó.
— Es un dulce lindo pero seguro ya caducó. – Su madre insípidamente contestó.
Tantinello se puso triste, pero la sonrisa conservó.
— Es de colección, dice aquí: limitada fue su edición, con suerte entre a una exposición.
Ana a Tantinello examinó, su figura apreciaba tal y como la miraba cuando por primera vez la vió.
En la fábrica de dulces poco tardaron para decidir: “este caramelo largo ¡pronto se tiene que exhibir!”
Tantinello con horror su gesto no ocultó, pero poco pasó cuando en una caja a Paris se encontró.
Como Tantinello 100 había, pero enteros, sólo ella sobrevivía.
¡Era especial! Era lo que todos en los pasillos repetían.
En el museo de los dulces todos la admiraban, pero sólo era uno que de ella su mirada no despegaba.
Todas las noches en el silencio de su corredor Tantinello soñaba en Ana la rescataba, un policía una vez la encontró cubierta de lágrimas y en quedito le susurró:
— ¡Pobre Tantinello, que dulce tan desdichado porque después de aquí seguro será desechado!
Tantinello horrorizada escuchó y pasaron tres días cuando ella del museo huyó.
En las noticias de pronto escuchó: ¡desaparece golosina, es toda una atrevida!
Mientras el aventurero caramelo se perdía después de su desliz, Ana la buscaba por todo París.
Tantinello cuidaba su pelo, pues cualquier mancha quitaría el apetito de cualquiera que se atreviera a quitar su platino velo.
Las ratas la acosaban, pero al caramelo la halaban pues sólo significaba que su fresco aroma aun cautivaba.
De las manos no se escapó pues una gran recompensa un museo ofreció, pero ella hábilmente siempre escapó.
Pero una vez Pablito la encontró y a su mirada triste Tantinello no se resistió.
¿Habría encontrado su destino el viejo caramelo?
El pequeño Pablito poco a poco la desvistió y Tantinello por un momento se angustió.
Poco tiempo sufrió pues al momento que su aroma desprendió...Igual que cuando nació por todos lados a manzana olió.
Los dientes de Pablito estaban tan cerca como cuando Tantinello despertó y en los labios de Ana de 5 años de pronto se encontró.
Psicología: Es paciente y divertido, social y extrovertido.
Características Físicas: Un caramelo largo y estilizado con envoltura como un vestido de gala.